22 de Septiembre, el equilibrio de luz, la armonía con la oscuridad, el equinoccio

El 22 de Septiembre, coincidiendo con la entrada el Sol en el signo de Libra a las 14:23 hora GMT, celebramos el día del equinoccio, el de Otoño en el hemisferio norte y el de primavera en el hemisferio Sur. Es el segundo día del año en el que el día y la noche tienen casi la misma duración. Pero quizás es ahora cuando el simbolismo del equilibrio cobra más fuerza, cuando la luz y la oscuridad se encuentran equilibradas en duración en el signo del equilibrio, el signo de Libra. Mientras en el Sur se  preparan para sembrar, en el norte nos preparamos para terminar de recoger los frutos y almacenar de cara al invierno, mientras vemos como la oscuridad gana terreno y los días ya son más cortos que las noches.

 

Da igual en qué hemisferio estemos, simbólicamente, este momento del ciclo de las estaciones implica un profundo conflicto. Cada parte ocupa la mitad del tablero, luz y oscuridad están igualadas y ambas entablan una lucha a vida o muerte. Las dos saben que en esta batalla una vive y otra muere y que todo será en un instante. Al día siguiente, sólo una tendrá más presencia que la otra y caminará erguida y orgullosa, sin vacilar, hacia el triunfo final. Pero el ciclo es ciclo y él es el único que no muere, dejando que ambas fuerzas luchen creyendo que su logro es eterno, sólo para descubrir, que habrá otra batalla fratricida en la que quien resulte victoriosa será la vencida y viceversa.

 

Da igual en qué hemisferio estemos, simbólicamente, por un día, estaremos impregnados de la energía de esta lucha, que podría ser la nuestra interna, matar para resucitar, resucitar para ser inmortal.

 

En el hemisferio norte, entra el Otoño así que es un buen momento para salir a la Naturaleza y dedicar un día a recoger frutos del campo que nos recuerden que el nogal está ahí para dar nueces, que le castaño está ahí para dar castañas y que las higueras están ahí para dar higos. Podemos salir a hacer una excursión, a caminar de manera consciente, para ver cuantos árboles diferentes reconocemos y si todos ellos nos ofrecen su fruto. Mi recomendación es que nos fijemos también en si ese árbol está libre en la naturaleza o pertenece alguien que lo ha cuidado y atendido durante su proceso. Los que vivimos en la ciudad tenemos la costumbre de pensar que todo lo que está en el campo es de todos, sin pararnos a pensar que hay personas que viven en el medio rural que dedican mucho de su tiempo a cultivar y atender las cosechas. Siempre podemos pedir permiso, no cuesta nada, seguro que nos lo darán y si no es posible, respetar aquello que esta ahí gracias al cuidado de alguien.

 

Sea lo que sea que encontremos por el camino, estas fechas son brindan la oportunidad de recordar lo importante que es que las semillas den flor y que la flor dé su fruto, o lo que es lo mismo, lo importante que es que las intenciones se materialicen en algo concreto, en algo tangible. Estamos en la tierra y cuanto mas anclados estemos a ella mejor, sobre todo, de cara a ésta época que se acerca en que el viento nos zarandeará para llevarse las hojas muertas y los retos del verano.

 

La naturaleza nos ofrece múltiples posibilidades en la que vernos reflejados, nuestro trato hacia ella es reflejo de nuestra relación con la

vida, con los otros y con nosotros mismos. ¡Sal de la rutina! Deja de moverte, al menos por un día según el calendario artificial. Y conecta con el calendario natural de los ciclos de la naturaleza, observa qué ha cambiado desde la última vez que te miraste en su espejo. Reconoce cómo te sientes. Reconecta con aquellos objetivos de principios de año, lo que querías, lo que soñaste y mira si lo que has obtenido va en tu nueva dirección, a tu favor y como muestra de tu talento y poder interior. Al final, sólo vuelve a casa para almacenar aquello que para ti ha merecido la pena, forma parte de tus recursos para el invierno.

 

Nada más. Ya está. Lo hecho, hecho está. Ahora toca descansar...

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