Luna Llena de Virgo, 6 de Septiembre 2017

Si bien, a menudo, la Luna Llena de Septiembre es la Luna de la Cosecha, este año no es así. La Luna de la Cosecha en el Hemisferio Norte es la más próxima al Equinoccio y en 2017 será la Luna Llena del 5 de Octubre, es decir, la del mes que viene.

 

A esta Luna Llena los nativos americanos la conocían como la Luna del Maíz, entre otros nombres. En cualquier caso, a nivel astrológico estamos en la Luna Llena asociada al eje Virgo-Piscis, el eje del servicio y de la entrega. El Sol está en Virgo, el signo de la virgen y de la pureza iluminando por completo a la Luna que se encuentra en Piscis, el signo de la síntesis, de la verdad desnuda.

 

Veamos algunas de las claves astrológicas para este ciclo lunar...

Analizando las claves astrológicas del momento y viendo cierta confusión creada por el tipo de luna en el que nos encontramos, no he podido evitar entrelazar cierto simbolismo. Estamos en un momento complejo, a punto de rendirnos ante la intensidad y la velocidad del año, que sin embargo no termina de traer aquello que tanto esperamos. Así, lo mismo que hoy no es la luna de la cosecha, para la que aún debemos esperar 29 días, tampoco parece que los astros nos brinden todo lo que deseamos.

 

Estamos ante un momento en que aún estamos sintiendo los efectos de Mercurio retrógrado que siempre influyen en nuestra dinámica de dinero, comunicación e intercambios y bajo el influyo de un Saturno que siempre nos impone, nos limita y nos hace sentir cierta frustración a nuestro alrededor. No obstante, me gustaría hacer notar que astrológicamente, es en estos momentos cuando podemos llegar a sentir que somos capaces de soportar la crudeza de los acontecimientos con mayor estabilidad y equilibrio emocional, como si de verdad, ya supiéramos que lo que no se resuelve o que lo que parece un desastre, hay que dejarlo reposar.

 

Ahora mismo, bastante tenemos con la dinámica de movimiento, encuentros y actividad que nos está imponiendo el Universo. Tal y como viene pasando ya en los últimos años, ni siquiera el verano nos da una tregua para desconectar. Además, en este comienzo de Septiembre la energía ha dado como un pequeño giro y es posible que nos hayamos sentido más cansadas o abatidas. Y es que las noticias se suceden, los acontecimientos se amontonan y las formas se recrudecen.

 

No debemos olvidar que además de lo personal estamos envueltos en un momento en que a nivel colectivo hay cierta crisis y perdida de fe acompañada de una necesidad de individualismo extremo. Por ello sería recomendable recordar, de nuevo, que estamos ante la espera del nacimiento de lo nuevo, ante la espera de la cosecha del año y, por ello, en un momento de contención, donde esperar no significa no actuar, sino ir enfrentando lo que va viniendo por sí mismo, sin mucha angustia por lo que será o vendrá después.

 

Con esta Luna Llena tenemos una gran oportunidad de complementar la confianza y la fe en un futuro mejor, con la asunción de una realidad y una verdad tal cual es, sin espejismos. Es momento de mantenernos firmes en estructurar y consolidar un cambio más sólido y más fiable, sin miedo, con asertividad, actuando según nos dicte nuestra responsabilidad personal. Mientras lo hacemos el cielo seguirá configurando más y más señales y cuando llegue el momento veremos aquello que ahora parece estar confuso.

 

La mejor receta para estos días es actuar cuando toque, dejando espacio y tiempo para reposar cuando las fuerzas no acompañen. La amabilidad, la receptividad y la limpieza corporal son buenos ingredientes, sobre todo en momentos en que parezca que el entorno se vuelve algo más loco. En breve llegará la cosecha. Si tuviera que resumir en una sola palabra lo que siento que el momento nos pide ahora mismo diría: SIMPLIFICAR.

Escribir comentario

Comentarios: 0